π°π ππππ πππ ya ππ πππΓπ ππππππ πππππ
En Perulandia, cuando una banda de zorros, lobos o hienas cometΓa fechorΓas, a veces uno de ellos se arrepentΓa. Era el tΓpico animal que decΓa: —Yo hablo… pero me protegen. A esos les conocΓa como " loros cantores" Gracias a esos " loros cantores" , muchas veces se descubrΓa dΓ³nde escondΓan el maΓz robado, quiΓ©n daba las Γ³rdenes, quiΓ©n lavaba el dinero en el molino y quiΓ©nes, desde el castillo, recibΓan parte del botΓn. Pero un dΓa los zorros que habΓan logrado astutamente ocupar los asientos en el Gran Consejo del Congreso se reunieron para cambiar las reglas del juego. —Eso de que hablen demasiado y nos seΓ±ale a todos ya no nos gusta —declarΓ³ un zorro viejo con la cola pintada de gris. —¡Exacto! —exclamΓ³ una hiena diputada—. Sus canciones daΓ±an la reputaciΓ³n de nuestro respetable gremio. AsΓ, los zorros del Consejo aprobaron una nueva ley: el Decreto del Tiempo de Canto. A partir de ese momento, los " loros cantores" tendrΓan un plazo ridΓculament...